Hola Iván. Hacía mucho tiempo que no te escribía ¿eh? No sé si tú te acuerdas, pero esta semana, y en concreto el sábado, hará cinco años que te fuiste allí arriba. Sé que nos vigilas con los ojos como platos desde allá, pero aun así quiero contarte cómo van las cosas por aquí abajo.
A Fausto le tengo perdida un poco la pista, pero las últimas noticias que tiene Vic nos dan a entender que está bien. Dejó de repartir prensa por la noche y se echó novia formal, aunque la última vez que intentamos quedar con él se esfumó como el viento. Supongo que todos escapamos de nuestros fantasmas, sean cuales sean, de vez en cuando. Moya se casó. Sí, como lo lees. Se casó, por cierto, en un sitio increíble y allí nos encontramos Juanvi, Vic, Kuki, Fechi y Saúl. Nos lo pasamos muy muy bien.
Pero hay más casamientos tío. Hace dos veranos se casó Juanvi -¡qué tío!- y el año pasado en agosto... ¡Mónica! Sí, tu ex vecina, esnukao, que seguro que no te acuerdas ya. El caso es que cada cual, más o menos, va haciendo su vida.
También veo de vez en cuando al pepino, ¡juas! ¡Qué tiempos! Y tiene un hijo, macho. Aquí es que se ponen a darle y no paran. Ah, Juanvi también va a tener otro, jeje.
Kuki ahí anda. Trabaja con Juanvi en la Universidad Politécnica y lleva ya mucho con Bego, su novia. Está la verdad muy contento, aunque al final ya sabes cómo es el Kuk, genial hasta la sepultura con su forma de ser, cautelosa y sincera.
Vic también es muy feliz. Gosia, su novia, ya vive en España y están viviendo en Carabanchel, y todo apunta a que prontico nos iremos de bodorrio. Yo les echo dos años más a lo sumo antes de corrernos una farra monumental en Polonia u Madrid.
Los demás siguen como siempre, pero ya sabes: creciditos y con casas, hipotecas, novias, trabajos y demás cosas de mayores.
Y yo aquí sigo, intentando amoldarme a los tiempos y las circunstancias de mi propia temeridad y mis miedos, pero si te soy sincero cada vez me cuesta más. Supongo que todos esperamos tener una vida de película, pero a los que hemos soñado tanto -Charlie, sé que tú me entiendes- es implacable el golpe de la realidad. Pasan los días y en cada anochecer soy un poquito más gris que el anterior.
Y tú, bueno, espero que allí arriba te estén cuidando bien, que lo pases bien y que seas feliz. Aquí abajo todo es un poco más feo desde que te marchaste, y la vida la verdad no es que nos esté dando muchas razones para luchar más allá de nuestras narices, pero al fin y al cabo, ahí andamos, sobreviviendo.
Brindaremos por ti en las fiestas de Hortaleza. Que fue, es y será siempre tu hogar, y el nuestro.
Un fuerte abrazo amigo. Nos vemos allá arriba, más tarde o más temprano.